WINSTON CHURCHILL

jueves, noviembre 22nd, 2012 @ 3:58PM

Sucedió en el Parlamento inglés. Fue durante uno de los discursos de Churchill en el que una diputada de la oposición muy ofuscada, pidió la palabra.

Todos sabían que a Churchill no le gustaba que interrumpiesen sus discursos. Pero la palabra le fue dada a la diputada, y ella dijo en alto y buen tono:

«Sr. Ministro, si Vuestra Excelencia fuese mi marido, yo pondría veneno en su café…»

Churchill, con mucha calma, se quitó las lentes, y en aquel silencio en el que todos estaban esperando la respuesta exclamó:

«Y si yo fuese su marido, me tomaba ese café cuanto antes…»

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